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3.12.07

Interesante presentación de RABOLTA en Antros Bar

Osorno, Viernes 30 de Noviembre del 2007
En la escena local Osornina y acompañado de su mensaje subversivo e inspirador la agrupación RABOLTA reaparece por tercera vez, luego de permanecer y continuar con un arduo trabajo compositivo y la grabación de su primer sencillo “Sin tu alfiler”, y al mismo tiempo realizando actos de importancia iniciativa que buscan promover y motivar a la comunidad como: “LA CREACION COMO ACTO DE INDEPENDENCIA Y LA COPIA COMO AUTOCENSURA” realizado en conmemoración de Fiestas Patrias.
Rabolta, formada por reconocidos músicos de la escena Osornina reaparece mostrando un gran profesionalismo en el trabajo de composición, además de un sonido contemporáneo y memorable hacia sus influencias, lo cual se puede entender en el sonido y las letras de sus composiciones como en la energía insolente de la puesta en escena, que simplemente quiere despertar el cuestionamiento de nosotros los que en su mayoría somos una generación autocensurada culturalmente.

Ante esta postura que quiere ser mas que la simple extensión de los sentidos y los sentimientos a través de la música, es donde aparece lo interesante de esta propuesta, donde la atención del publico es bombardeada de singulares visuales, que en cierto modo apoyan su mensaje. Esto es importante a la hora de entender Rabolta no tan solo como una agrupación musical sino como un pensamiento, como una invitación a sensibilizarse con la realidad de la que hemos sido y somos parte… a dejar de lado la usual copia que ha caracterizado a la escena local y crear como individuos independientes, orgullosos, capases…queriendo romper con los clásicos estándares y status quo que existen y dominan a esta ciudad…
…….lo cual se agradece de sobremanera.
Escrito por Carol Plaza de los Reyes

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27.10.07

GANADORES CHILEREALITY 2007

Chillán, Sabado 27 de Octubre, 22:00 hrs


“La Ciudad de los Fotógrafos” ganó ChileReality 2007 En la categoría nuevos talentos triunfó “Los Trapecistas” y en Televisión “EL Confe en Toma”. El viernes se conocerán los resultados del premio del público.
Pasadas las 22 horas del Sábado y luego de 7 días de programación, cerca de 5000 espectadores que pudieron asistir a todas las películas participantes y además una selección mundial del género documental, llegó el momento de conocer los ganadores de las tres categorías principales de ChileReality por primera vez convertido en Festival de Cine. Los realizadores Sebastián Moreno, Maite Alberdi y Fernando Lavanderos recibieron el premio convirtiéndose en los primeros ganadores del evento, sólo falta dirimir el premio del público.
El premio principal MEJOR DOCUMENTAL DEL AÑO fue para Sebastián Moreno con “La ciudad de los Fotógrafos”.

El realizador comentó que “éste es el resultado de 3 años de trabajo, de un equipo que creyó en el proyecto y que fue capaz de soportar un largo proceso”. También destacó el papel del público en el festival “estamos ante un evento masivo que demuestra que la gente si puede llenar las salas para ver documentales, contradiciendo la supuesta lógica de mercado”.

Al premio de Chilereality se le sumará el reconocimiento del Festival de Viña del Mar o los recientes galardones recibidos en Londres y el insólito reconocimiento otorgado en Irán.
EL “Confe en Toma” que relatara los hechos ocurrido en el Liceo Confederación Suiza en Santiago durante la “crisis de los pingüinos” obtuvo el inédito premio MEJOR PROGRAMA DE TELEVISION DOCUMENTAL. Fernando Lavanderos, director de la cinta agradeció la oportunidad que representa el festival para los realizadores que trabajan en proyectos televisivos, “existe un esfuerzo por integrar este tipo de programación, hay que luchar contra el raiting, los tiempos, los horarios y un millón de dificultades más”. Además el realizador el espacio inédito que el Festival otorgó a este tipo de producciones, lo cual según el director fomenta e incentiva el duro trabajo.

Dentro de su competencia ChileReality convocó también a los trabajos hechos en escuela, con el fin de integrar a los estudiantes de cine y audiovisual y premiar la exploración que hacen en el género.

El premio MEJOR DOCUMENTAL NUEVOS TALENTOS lo obtuvo la película “Los Trapecistas”, de Maite Alberdi. “Estoy muy sorprendida por la gente que el festival convoca, dispuesta a participar e interactuar, el contexto en que se da hace que todo valga la pena”. Para la realizadora con el premio se cierra el proceso de “Los Trapecistas” y según comentó lo hace de la manera más bonita.
Por otra parte en la ceremonia se entregó el premio de la actividad “un minuto de verdad” organizado en conjunto con UNICEF la cual convocó a los estudiantes de enseñanza media de la ciudad a mostrar trabajos experimentales basados en el género Documental. EL ganador fue “Mi Silencio Ahoga mis Gritos“ de Jorge Solís quien además recibió 150 mil pesos como reconocimiento. Los ganadores de Documental del Año y Televisión recibieron un millón de pesos en premio además de la estatuilla. Nuevos Talentos se adjudicó 500 mil pesos más una cámara de video digital.
El único premio que falta por entregar es el voto del público que se conocerá el próximo viernes 2 de Noviembre. La organización recibió la opinión de los cerca de 5 mil asistentes hasta última hora para dar mayor posibilidades de observar todas las películas que se exhibieron en el festival.
Enviado por Ignacio Frías
Comunicaciones ChileReality

comunicaciones@chilereality.com
www.chilereality.com

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11.10.07

¿Día de la Raza o del racismo?...el Día de la Raza debería denominarse el Día de la Dignidad Indígena !!!

Hay un hermoso bosque de araucarias argentadas, allá, en las cumbres cordilleranas del valle de Quinquén. Y no las pintaron de plata dioses antiguos cuando jugaban extasiados entre el viento y la nieve, sino que sus inermes ramas fueron cubiertas de un triste manto de ceniza luego de un feroz incendio causado por el forastero una noche cualquiera de otoño. Allá mismo, en el bajo, se halla la laguna Galletue, verde y majestuosa, acariciando con sus aguas las tierras pehuenche. Allí nace el colosal río Bío-Bío, el mismo que se paseó sin máculas serpenteando cerros y quebradas hasta el día en que un grupo de extraños hombres a lomo de piafantes caballos intentó prenderle fuego a su historia. Pero el pueblo mapuche defendió su frontera natural y combatió con furia hasta que el invasor hubo de respetar a aquel pueblo que sólo deseaba vivir en paz. Otros pueblos indígenas de América transitaron por otro derrotero, pues el invasor hispano fue inmisericorde cuando se trató de imponer a sangre y fuego otra cultura, otra religión, otro mundo. Porque de allá venían, desde las sombras del mar y de la noche, ocultando sus rostros tras bruñidos yelmos: quizás por temor, acaso por vergüenza al pensar en la bestial violación de tierra ajena para sembrar la maldita esperma que nos abrumó de espanto, de pestes, tortura y muerte. A ese día de los poderosos, otros poderosos le llaman Día de la Raza y se ríen y congratulan entre banderolas y finas yerbas, mientras que los pueblos originarios del continente bregan simplemente por subsistir en la pobreza, la marginalidad y el abandono. Y son pobres en Bolivia, en México, en Guatemala, en Brasil, en Argentina, en Ecuador, en Colombia y en Perú. Son los que sobrevivieron a la matanza conquistadora, pues sesenta millones de hermanos indígenas perdieron su vida durante el descubricidio de América, sin saber desde dónde les disparaban al centro de su sosiego haciendo estallar en mil pedazos su pasado, su presente y todos sus sueños.
A aquel día de violencia maldita, de traición y codicia ilimitada le llamaron Día de la Raza y le transformaron en celebración de cantos y bailes exóticos. Poco importan las horrendas torturas a Tupac Amaru y su familia por el solo delito de haberse levantado contra el imperio español. Poco valen los millares de huérfanos, el coraje y la inteligencia de Leftraru en defensa del territorio mapuche. Lo único que importa es que los ricos de hoy celebren a los ricos de ayer en el nombre del padre, del oro y del espíritu santo. Amén. Los indios son dispensables y por eso, la laguna Galletue debe estar triste al saber que su hijo pródigo, el magno Bío-Bío, ha sido mancillado por un conquistador de distinto signo, pero de igual nacionalidad. Claro, es que la española Endesa ha logrado por fin, luego de más de una década de valerosa resistencia por parte de un grupo de familias pehuenche, imponer su voluntad. 511 años después del arribo de Colón y un puñado de delincuentes al continente amerindio, otro conglomerado, quizás más poderoso y más peligroso aún, comienza a fortalecer su presencia en la zona del Alto Bío-Bío con la connivencia del gobierno chileno. Una a una las cien familias pehuenche de las comunidades Ralko-Lepoy y Quepuka Ralko, ambas directamente afectadas por la construcción de la represa Ralko, fueron cediendo a las presiones agenciadas por Endesa y su personal. Ahora, las cuatro familias que se habían negado a abandonar sus tierras ancestrales llegaron a un principio de acuerdo que significa, en la práctica, que la empresa hidroeléctrica podrá continuar sin problemas la construcción de la represa y, además, facilita la implementación de un plan estratégico que contempla, además de Pangue y Ralko, otras cuatro represas en la zona.Fueron años de desgastadora lucha, de múltiples presiones, engaños y agresiones. Aurelia Marihuán, una de las ultimas mujeres en firmar el principio de acuerdo, comentó en una ocasión en medio del humo del fogón y la frescura de los dihueñes, que “nunca dejaría mi tierra, que sus hijos querían crecer corriendo ahí entre los arboles y el río”. Sus pequeños hijos la observaban sin entender lo que sucedía, que ya no podrían jugar libremente por esos bellos parajes. Sin embargo, fue demasiado el tiempo y poco a poco se fueron quedando solas Berta, Rosario, Aurelia y Mercedes enfrentadas al poderío de un grupo económico transnacional y a un gobierno que sólo defiende los intereses del capital. Fue una defensa digna que culminó en una negociación que implica una compensación de 200 millones de pesos y 77 hectáreas para cada una de las cuatro mujeres pehuenche afectadas. Asimismo, el gobierno se comprometió a adquirir 1.200 hectáreas para los hijos de éstas, además de otros beneficios, como asistencia técnica y becas de estudio. Pero lo que en cualquier otro tipo de negociación podría considerarse como una victoria, toda vez que Endesa se vio obligada a aceptar las condiciones impuestas por las cuatro familias pehuenche, ello no es así, porque esto va mucho más allá del ámbito económico, independientemente de las cantidades involucradas. Es que no es sólo la inundación de tierras, sino que la destrucción de una cultura en el nombre de un manido concepto de progreso que sólo beneficia a un grupúsculo de chilenos y extranjeros que, seguramente, no estarán pensando ni en Rosario Huentenao, Berta Quintremán, Mercedes Huentenao o Aurelia Marihuán cuando levanten sus copas para celebrar, una vez más, el Día de la Raza y el encuentro de dos mundos, como algunos denominan al evento que hace más de cinco siglos dio inicio a una de las etapas más oscuras en la historia de los pueblos originarios del continente.Tampoco estarán pensando en las otras 96 familias del Alto Bío-Bío que dejaron sus tierras por una magra compensación de dos millones de pesos. Por ello es que un grupo de dirigentes mapuche iniciarán acciones legales por estafa en contra de Endesa, pues, como señalan, “la lucha aún no ha terminado”. Es más, un grupo de dirigentes de las identidades territoriales Lafkenche, Nagche, Wenteche, Wariache y Huilliche se reunió en Santiago con los abogados de las familias pehuenche, Roberto Celedón, Sergio Fuenzalida y Alex Quevedo, para enrostrarles su accionar en las negociaciones con Endesa. Los dirigentes, reconociendo que las cuatro familias pehuenche estaban dispuestas a negociar, adicionaron cinco puntos al compromiso de acuerdo: el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas; la aprobación del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo; libertad para los presos políticos mapuche; un porcentaje de las utilidades de Endesa para el pueblo pehuenche y, finalmente, demandaron la devolución del territorio mapuche a sus dueños históricos.Dueños con historia y prehistoria, con sueños antiguos y una dignidad a toda prueba. Y no basta con recordar su valentía en su lucha contra el conquistador, ni con la existencia de algunas calles o centros comerciales con nombres indígenas en el barrio alto de la capital. Tampoco con designar el 24 de junio como el día de los pueblos indígenas, puesto que toda la legislación elaborada por el Estado chileno desde el siglo XIX está destinada a la asimilación o integración marginal de los pueblos originarios a la sociedad chilena. Además, claro está, de las políticas de exterminio directo llevadas a cabo por agentes del Estado y particulares en contra, no sólo del pueblo mapuche, sino también contra otros pueblos como los Yámana, Kaweskar o Selknam. Es por eso que el infame Día de la Raza, en realidad, se ha convertido en una expresión de racismo sistemático que forma parte de la cultura chilena, como las conductas homofóbicas y machistas de amplios sectores sociales. Es que las clases dominantes emancipadas de la corona española a comienzos del siglo XIX impusieron una identidad chilena, artificial y antojadiza, que denostaba lo indígena y exacerbaba lo europeo. No obstante, aunque les duela a los aristócratas de ayer y de hoy, la inmensa mayoría de los chilenos tenemos sangre morena y terrosa y, por lo mismo, indígena. Por lo tanto, en este día y todos los días nuestro saludo solidario debe ir hacia las hermanas pehuenche del Alto Bío- Bío, a los presos políticos mapuche que están siendo sometidos a la ley antiterrorista por querer recuperar sus tierras, a los estudiantes de los Hogares Mapuche que luchan por condiciones dignas de vida. En este día y todos los días debemos recuperar aquella memoria extraviada en el viento que ulula lágrimas por masacres cometidas en el nombre de una raza supuestamente superior, pero que también rememora la heroicidad de pueblos originarios que ofrendaron la vida por su libertad. Y que lo siguen haciendo hoy, porque la economía de mercado se ha convertido en el nuevo conquistador para quien los indígenas son lisa y llanamente un obstáculo en el camino hacia el lucro y que, por lo mismo, deben ser eliminados. Pero la porfía de los pueblos originarios es milenaria, como su dignidad y su espíritu de lucha, por ello, el Día de la Raza debería denominarse el Día de la Dignidad Indígena.

Escrito por MAURICIO BUENDIA

http://www.puntofinal.cl

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